Los primeros diez segundos
Entra (o únete a la llamada) sin prisas. Sonríe al saludar, usa el nombre del entrevistador y deja caer los hombros al sentarte. Esa secuencia inicial (ritmo pausado, saludo cálido, postura relajada) hace más por la primera impresión que cualquier cosa que digas en el primer minuto.
Postura: abierta mejor que grande
Siéntate bien atrás en la silla, con la columna erguida pero no rígida, ambos pies en el suelo y las manos visibles. Evita los dos extremos: la encorvadura hundida (se interpreta como derrota) y el reclinamiento despatarrado (se interpreta como arrogancia). Una ligera inclinación hacia delante cuando el entrevistador habla transmite interés de forma más fiable que asentir con la cabeza.
Contacto visual sin fijar la mirada
Procura mantener el contacto visual mientras tú escuchas, y romperlo con naturalidad mientras piensas: apartar la mirada para recordar algo es un comportamiento humano normal, no una debilidad. Con un panel, responde primero a quien ha hecho la pregunta y luego incluye a los demás a medida que desarrollas tu respuesta.
Manos: dales un cometido
Gesticular mientras explicas es bueno: favorece tu propia fluidez y se interpreta como convicción. Apoyar las manos con soltura sobre la mesa o el regazo entre gestos es la posición neutra de reposo. Lo que mata la credibilidad son los hábitos de autocalma: hacer clic con el bolígrafo, tocarse el pelo, girar un anillo, tocarse la cara. Si tienes alguno (la mayoría lo tenemos), ensayar ante la cámara es como lo detectas.
Tu voz también es lenguaje corporal
Reduce el ritmo un diez por ciento respecto a lo que te resulta natural: los nervios comprimen el habla. Termina las afirmaciones con un tono descendente; la entonación ascendente del “uptalk” convierte tus logros en preguntas. Y haz una pausa antes de responder: un respiro de silencio se interpreta como reflexión.
En las videollamadas
- Cámara a la altura de los ojos: mirar hacia abajo a un portátil se interpreta como desinterés aunque no lo estés.
- Mira al objetivo cuando hables: así es como el entrevistador percibe el contacto visual. Mira su cara mientras habla.
- Encuádrate del pecho hacia arriba con la cara iluminada de frente, y mantén los gestos dentro del encuadre.
- La quietud importa más ante la cámara: girar en la silla y mirar de reojo a la pantalla se magnifican en vídeo.
Sintoniza con la sala
Alinear sutilmente tu energía con la del entrevistador (su ritmo, su formalidad) genera conexión más rápido que cualquier técnica. No imites; simplemente no te resistas a la temperatura de la sala.